Slow travel o cómo viajar sin prisas - BST Events
Viajar sin prisa y disfrutando de los pequeños placeres del destino… es el movimiento slow, que ya se vislumbra también en nuestro sector. Cada vez más, se pisa el freno a la hora de incluir en los viajes de incentivo las mil y una visitas y actividades en tiempo exprés. La sociedad cambia y va dejando atrás el fast movement en algunas cosas. Ahora se piden programas con más tiempo libre. El slow traveler, el viajero sin prisas, quiere vivir intensamente y a su ritmo el destino, busca experiencias locales más que acumular sitios visitados.
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Slow travel o cómo viajar sin prisas

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Slow travel o cómo viajar sin prisas

Viajar sin prisa y disfrutar de los pequeños placeres del destino… es el movimiento slow. Cada vez más, se pisa el freno a la hora de incluir en nuestros viajes las mil y una visitas y actividades en tiempo exprés. La sociedad cambia y va dejando atrás el fast movement en algunas cosas. Ahora se piden programas con más tiempo libre. El slow traveler, el viajero sin prisas, quiere vivir intensamente y a su ritmo el destino, busca experiencias locales más que acumular sitios visitados.

La filosofía slow no es nueva. En realidad, este movimiento surgió a finales de los años 80 cuando Carlo Petrini denunció a lo que nos estaba llevando la comida rápida y apostó por la slow food. El objetivo era defender las tradiciones regionales, la buena alimentación, el placer gastronómico y un ritmo de vida lento. El movimiento no quedó aquí y se extendió a slow cook, slow life, slow cities, slow hotels, slow travel … ¿Denominador común? dedicar tiempo a hacer las cosas, a conocer la cultura y tradición, a disfrutar de las pequeñas cosas y, al mismo tiempo, a ser más responsables con el impacto ecológico de nuestras acciones.

¿Qué es un destino slow y cómo planear el viaje slow?

 

Una de las principales características de los destinos slow es la prioridad que otorgan a lo autóctono. Por ejemplo, conservan comercios de productos locales (en lugar de un montón de tiendas de souvenirs prácticamente idénticas unas de otras); en las cartas de sus restaurantes ofrecen platos tradicionales y de Km 0, y han desarrollado una política medioambiental sostenible. Si bien es cierto que el concepto slow se ha vinculado con destinos rurales, o poblaciones de no más de 50.000 habitantes, se empieza a reconocer la actitud que ya demuestran algunas ciudades grandes, que están desarrollando planes para fomentar este tipo de turismo. Y, obviamente, no podemos dejar de lado la actitud slow del viajero, que también suma.

Cuatro puntos básicos para un viaje slow:

  • Elige un destino acorde al tiempo del que dispones.
  • Di no a los programas maratonianos que asemejan a una gymkana de monumentos. Aléjate de circuitos convencionales.
  • Deja tiempo libre en tu itinerario para deambular por el lugar a tu ritmo, que puedas hacer sus propios “descubrimientos” más allá de los que te cuentan las guías.
  • Incluye experiencias relacionadas con el destino, más auténticas, de relax: yoga, gastronomía ecológica, taller de artesanía …

 

En definitiva, gran parte del público ya no desea ir a toque de pito con un programa condesando, prefiere dar paso al disfrute y recopilar momentos inolvidables así que ¿dónde tienes pensado organizar ese próximo viaje slow?

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